Familias que viven en estado de vulnerabilid

 

Se dice la vulnerabilidad es la condición de una mayor indefensión en la que se puede encontrar una persona, grupo o una comunidad. Las personas pueden ser vulnerables porque no cuentan con los recursos necesarios para satisfacer las necesidades básicas del ser humano, como la alimentación, el ingreso, la vivienda, los servicios de salud y el agua potable, entre otros. Es vulnerable un daño ocasionado por situaciones como la crisis económica, el desempleo, la falta de igualdad de oportunidades, las conductas discriminatorias de los distintos sectores de la sociedad e incluso de los fenómenos naturales. Es de mucha importancia que la vulnerabilidad por idiosincrasia, podemos decir que existe vulnerabilidad en torno a este factor cuando los riesgos de sufrir un peligro o daño, en nuestro caso, en el goce y ejercicio de sus derechos y libertades fundamentales, se encuentra en la posesión o manifestación de valores, costumbres, talentos o prácticas personales o de grupo que los distinguen, algunas de las causas que inciden en la existencia de vulnerabilidad, podemos mencionar en primer término: Falta de igualdad de oportunidades. Incapacidad para satisfacer las necesidades.  Desnutrición y enfermedad. d. Incapacidad para acceder a los servicios públicos. Marginación. “Los factores externos están ligados al contexto social, ya que el re, como ser social, está en constante interacción con las personas, grupos e instituciones para satisfacer sus necesidades. El contexto social presenta una serie de características que determinan los factores externos de la vulnerabilidad. Como, por ejemplo: las conductas discriminatorias, el nivel de ingresos, la falta de empleo, la desigualdad en la repartición de la riqueza, la falta de políticas sociales, los mismos fenómenos climatológicos” (Peréz, 2015, págs. 8-9). En muchos de los casos podemos afirmar que la vulnerabilidad representa la debilidad frente a una situación general, desprotección, un riesgo percibido, peligro, o como una susceptibilidad o carencia de seguridad y libertad personal, Cuando se habla de vulnerabilidad también hablamos de la multicausalidad que aviva la persistencia y gravedad de la vulnerabilidad de que son objeto determinadas personas, grupos o comunidades. Quienes son vulnerables: “La mujer pobre, jefe de hogar, con niños a su cargo, y responsable del sostenimiento familiar. Menores y adolescentes en situación de riesgo social (niños en riesgo de salir del hogar, menores infractores y menores víctimas de violencia física, psicológica o sexual en el seno familiar, menores con padecimientos adictivos). Los menores que viven en la calle o los menores que, no obstante tener un hogar, a causa de la desintegración familiar o problemas de otra índole pasan todo el día en la calle. Los menores trabajadores (pepena, estiba, mendicidad, venta ambulante, limpia­parabrisas y actuación en la vía pública). Las personas de la tercera edad. Las personas discapacitadas. La población indígena que se encuentra afectada en forma alarmante por la pobreza.  Las mujeres pobres, embarazadas y en estado de lactancia.  Los jóvenes y las mujeres pobres afectados por el desempleo.  Los excluidos de la seguridad social.  Las mujeres que sufren de discriminación política y social.  Los pueblos indígenas” (Peréz, 2015, pág. 10).



Violencia Familiar

Podemos mencionar que el fenómeno de la violencia familiar resulta de fundamental importancia tratar el tema de los grupos vulnerables, puesto que existen personas en la familia que tienen mayor riesgo de sufrir un menoscabo en sus derechos fundamentales y su dignidad humana, en su integridad física, psicológica y sexual. Dichas personas pertenecen a tres grupos: los niños, las mujeres en relación de pareja o matrimonio. Principalmente se da violencia doméstica, las víctimas siempre son las mujeres, se da maltrato infantil, violencia sexual, abusos o maltratos violentos, entre otros. Este caso, los menores de edad, cuando hablamos de maltrato en el hogar cuando se ejecuta en su persona por un miembro de la familia y de forma intencional, un acto de poder, es decir violencia física o moral, u omisión, que lesiona su integridad física, psicológica, emocional o sexual, independientemente del lugar en que se lleve a cabo y de que pueda producir o no lesiones; esto independientemente de que la relación entre el menor y el agresor nazca del parentesco consanguíneo o de la adopción. Se menciona, de conformidad tanto con el Código Civil como con el Código Penal, el maltrato al menor constituye violencia familiar en los casos del concubinato, cuando aquél se ejecute por parte de la pareja de su padre o de su madre o por los parientes de éstos, de conformidad al parentesco por afinidad. Hoy el día hay mucha violencia en contra de la mujer, madres que han sido asesinadas por sus propias parejas y que hay niños huérfanos en las familias. “Se puede decir que la violencia contra la mujer en cualquier espacio, pero en este caso particular en la familia es aquella que se manifiesta a través de una conducta u omisión que atenta o ataca su integridad física, sexual, psicológica, y en su desarrollo dentro de la misma, cuando es ejercida por otro miembro de la familia a la que pertenece. Este tipo de violencia tiene como efecto crear una desventaja o devaluación de la mujer, así como desconocer, limitar o excluir los derechos humanos y libertades fundamentales de ella” (Peréz, 2015, pág. 11). Cabe mencionarse que el Género, sociedad y violencia se entrelazan para dar origen al fenómeno que nos ocupa, que es la violencia contra la mujer, y específicamente, en el caso de este trabajo, de aquella que se presenta en el hogar, en la actualidad encontramos el origen del riesgo de sufrir actos de violencia familiar por los grupos más débiles de la familia, ya sea por su condición física, por su edad, por su estado de salud, por su dependencia, y, por supuesto, por el género al que pertenecen los grupos ligados de una forma u otra a la concepción de poder y obediencia ejercidas por otra persona, sobre la base de prácticas culturales que se inculcan, y que sirven de sustento para establecer relaciones desiguales y jerárquicas de poder o de subordinación dentro de la familia. “En el segundo caso se puede afirmar que se trata de factores que inciden directamente en el ámbito de influencia del agresor o del receptor de violencia, cómo lo puede ser el desempleo, falta de ingresos suficientes para atender a las necesidades de la familia, y aunque no se presenta en la mayoría de los casos, también son factores de riesgo el alcoholismo y la drogadicción, por señalar algunos” (Peréz, 2015, pág. 13). La violencia doméstica es la que más se ha dado en nuestro país y ha aumentado cada día más.

Noticias Repretel, aumentan las denuncias por violencia doméstica durante la pandemia, 2020. Link:

https://www.youtube.com/watch?v=-vLGBNkKluM

Personas con problemas de salud mental como un grupo vulnerable y cómo se han desarrollado en el ámbito social.

Se da un hecho de mucha importancia de qué pese a las obligaciones del gobierno de respetar, proteger y satisfacer los derechos de las personas con afecciones mentales, como se encuentra consagrado en los tratados internacionales de derechos humanos, incluyendo la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, sus derechos siguen siendo excluidos e ignorados. Muchos problemas de salud mental se pueden prevenir o tratar, pero la falta de servicios de salud a nivel comunitario resulta en afecciones y discapacidad innecesarias. “Las personas con afecciones mentales no solo enfrentan problemas a causa de sus afecciones, sino también de la discapacidad que resulta de las actitudes y prácticas de la sociedad, las cuales las excluyen de la participación. El estigma, la pérdida de dignidad y la falta de los derechos humanos básicos hacia las personas con afecciones mentales siguen siendo frecuentes, y en los países de ingresos bajos esto está más pronunciado debido a la pobreza y a las pocas oportunidades de obtener un sustento para ellas mismas y sus familias” (OMS, 2010, pág.15). En nuestro país habitan personas que tenemos algunos problemas de salud mental, podemos desarrollar nuestras capacidades. La principal situación social imperante en la que nos encontramos, en especial la pobreza, es la verdadera causa de nuestra vulnerabilidad y el principal obstáculo para superar nuestra vulnerabilidad, se ha estado trabajando por más de 100 años en países de ingresos bajos para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidades. CBM se complace en aliarse con la Organización Mundial de la Salud y otros grupos interesados para promover los derechos de las personas con afecciones mentales y mejorar la prestación de buenos servicios de salud comunitaria, como parte de la agenda de desarrollo más amplia. Por lo general las personas con afecciones mentales se encuentran entre los grupos de personas más marginados y excluidos en diferentes sociedades. Su mayor vulnerabilidad aunada al estigma y la discriminación social, a menudo significa pobreza y violación de los derechos humanos. Es importante que la salud mental es necesaria para el desarrollo nacional exitoso. Se espera por parte de la sociedad fervientemente poder continuar contando con el apoyo de todas las partes interesadas en el desarrollo para que dirijan el camino. En la actualidad existe una convicción general creciente de que a menos que los derechos de las personas con discapacidades mentales sean incorporados en los sectores de desarrollo, las personas seguirán atrapadas en un círculo vicioso de pobreza y afecciones mentales. “Poniendo el objetivo en las personas con discapacidades mentales dentro de los programas de desarrollo reducirá indudablemente los niveles de pobreza y acelerará el ritmo del desarrollo económico, social y humano. Se necesita la cooperación mundial acompañada de la acción para garantizar que las personas con discapacidad mental reciban el apoyo en sus esfuerzos para desarrollar todo su potencial y para llevar vidas productivas y satisfactorias. El apoyo directo a las políticas y programas del país debe incorporar la salud mental para ayudar a reducir y responder a las necesidades de las personas con discapacidades mentales” (OMS, 2010, pág. 20).



La Población Indígena en el olvido, estas personas son excluidas en el entorno social.

En nuestro país habitan población indígena en nuestro país en lugares aledaños como en Talamanca, Térraba y Zapatón, tenemos 8 culturas indígenas en Costa Rica, Bribris, Cabécares, Térrabas, Huetares, Borucas, Malekus, Chorotegas y Ngobes (Guaymí), es extraño que esta población son de los nuestros; sin embargo, el país ha castigado con el olvido, poca asistencia en salud, baja educación y ocupación de sus tierras a 104.143 indígenas que habitan en Costa Rica; es decir el 2,4% de la población total, según el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) 2011, también viven en Estado de pobreza extrema, carecen de beneficios económicos, hay poca participación de actividades sociales y políticas y son víctimas de discriminación y excluidos en el ámbito social, es una población en el olvido. “En cuanto a la salud, el decimooctavo informe Estado de la Nación en Desarrollo Humano Sostenible, revela que los problemas más comunes entre los indígenas son el escaso acceso de las personas indígenas a los servicios de salud; la falta de infraestructura para la atención sanitaria; la falta de equipo médico; las deficiencias e insuficiencias en la atención de niños, niñas, adolescentes, mujeres, personas con discapacidad y personas adultas mayores; la falta de personal capacitado en la atención de población indígena y el trato discriminatorio” (Cordero, 2018). Existe la imposición de un modelo de atención de tipo urbano en el que no se toman en cuenta las necesidades de salud propias de las personas indígenas y el irrespeto a su cosmovisión, en particular de la medicina tradicional, los hombres son víctimas de explotación laboral y las mujeres son víctimas de acoso sexual y violencia sexual. “De acuerdo con la Defensoría de los Habitantes, Costa Rica tiene muchos pendientes con las poblaciones indígenas, sobre todo en materia de derechos humanos y es obligación del Estado garantizar la educación, acceso a la salud y disfrute de sus tierras a estos pueblos originarios” (Cordero, 2018). Siempre se dice que el Estado costarricense tiene la obligación de garantizar un nivel de salud pública óptima a la comunidad en general, prestando especial atención a las particularidades de las sociedades indígenas. Hay poco apoyo del gobierno e instituciones públicas por parte de esta población los ven como personas malas por su cultura, es como forma de desprecio de la sociedad a la población indígena.

Video. Problemáticas indígenas en Costa Rica, 2018. Link:

https://www.youtube.com/watch?v=KfBMeuvhDSs

 

Violencia por orientación sexual o identidad de género en contra de personas LGBTI

Podemos que la orientación sexual y la identidad de género son esenciales para la dignidad y la humanidad de toda persona y no deben ser motivo de discriminación o abuso. Las personas homosexuales, mujeres lesbianas, hombres trans, estas personas hoy el día son víctimas de discriminación y de cualquier tipo de violencia, hay odio por parte de la sociedad hacia estas personas, que tienen derecho a ser felices y tener una vida normal como las demás, muchas personas de LGTBI son excluidas en el ámbito social, pocas tienen acceso a oportunidades de laborar o asociarse, muchas de ellas tienen que hasta prostituirse y son víctimas de esclavas sexuales. En cárceles, clínicas, departamentos policiales, entre otras instituciones, lugares o comunidades, las personas de LGTBI son víctimas de tortura, violencia sexual, homicidios, asesinatos macabros, discriminación, femicidios o de cualquier violencia física o mental, es un desprecio hacia estas personas por parte de la sociedad, se dice que son personas corrompidas, que las relaciones del mismo sexo no son la adecuada para los niños y niñas que eso son malos ejemplos para la nueva generación. Se menciona que gracias a los colectivos por los derechos de las personas LGTBI, se ha ido incrementando el interés de las instituciones públicas por responder a los problemas que los afectan, en especial en lo referente a la violencia y la discriminación. Se da un reciente informe de la Defensoría del Pueblo. Podemos señalar que los estigmas, prejuicios y estereotipos que tiene la sociedad sobre la orientación sexual e identidad de género diferente, lo que los hace blanco de diversas agresiones y ataques contra su vida e integridad física. Sufren discriminación, exclusión y negación de derechos, tanto en los espacios públicos como en los privados; situación que no deberíamos permitir como sociedad. “Es importante que en nuestro país se revierta la situación de invisibilidad y desprotección social a esta población. Muchas personas LGBTI sufren a diario insultos, agresiones y diferentes formas de atentados porque no se comprende y acepta su condición, lo cual les hace personas vulnerables. Es por esta razón que se hace necesario llamar la atención de toda la sociedad para que se reconozcan sus derechos por igual, respetando su diversidad y dignidad humana en todos los ámbitos” (Observatorio Nacional de la Violencia contra las Mujeres y los integrantes del Grupo Familiar, 2019).

Orientación Sexual: Es la capacidad de cada persona de sentir una profunda atracción emocional, afectiva y sexual por personas de un género diferente al suyo, o de su mismo género, o de más de un género.

Identidad de Género: Se da la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente profundamente, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo (que podría involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a  través de medios médicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que la misma sea libremente escogida) y otras expresiones de género, incluyendo la vestimenta, el modo de hablar y los modales.

LGBTI: Se trata con que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Unidad para los Derechos de las Personas LGBTI de la CIDH, adopta para agrupar de manera sencilla las categorías de orientación sexual, identidad de género y expresión de género.

“El Plan Nacional contra la Violencia de Género 2016 - 2021 aborda como una de las 16 modalidades, la violencia por orientación sexual, referida a “todo acto o conducta que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a una persona por su orientación sexual. La violencia hacia la diversidad sexual tiene como expresión más grave a los homicidios, asesinatos y violaciones sexuales a los cuales se les denomina crímenes de odio o violencia por prejuicio” (Observatorio Nacional de la Violencia contra las Mujeres y los Integrantes del Grupo Familiar, 2019). En una encuesta, se dice el 72,8% dice que algún miembro de su familia conoce que es una persona LGBTI. De los cuales, el 39,2% dice que al conocer su orientación/identidad sexual, no le respetaron, aceptaron o integraron dentro de la familia. El 6,8% manifiesta que su familia no lo apoya o acepta y el 2,6% manifiesta que ha experimentado discriminación y/o violencia en la casa o ámbito familiar. El 64,4% dice que su familia no se identifica con la defensa de los derechos LGBTI. Las mujeres son las víctimas más afectadas por este tipo de violencia de género.



Maltrato a las personas adultas mayores

En nuestro país se da maltrato de las personas mayores es un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza. Este tipo de violencia constituye una violación de los derechos humanos e incluye el maltrato físico, sexual, psicológico o emocional; la violencia por razones económicas o materiales; el abandono; la negligencia; y el menoscabo grave de dignidad y la falta de respeto. Hasta en la familia en muchos casos se observa este tipo de violencia hacia las personas mayores, hay abandono, los dejan en albergues, en hogares de ancianos, les quitan su pensión, los tiran a la calle a vivir, hijos e hijas se cansan de ellos, que ya no quieren estar con ellos, es algo cruel que pase ese tipo de situaciones en una familia y también en el ámbito social que hay irrespeto hacia las personas adultas mayores, el problema del maltrato a personas mayores es un problema importante de salud pública. Se realizó un estudio de 2017 basado en la mejor evidencia disponible de 52 investigaciones realizadas en 28 países de diversas regiones, incluidos 12 países de ingresos bajos y medianos, durante el último año el 15,7% de las personas de 60 años o más fueron objeto de alguna forma de maltrato. “El maltrato de las personas mayores puede conllevar lesiones físicas desde rasguños y moratones menores a fracturas óseas y lesiones craneales que pueden provocar discapacidades y secuelas psicológicas graves, a veces de larga duración, en particular depresión y ansiedad. Para las personas mayores las consecuencias del maltrato pueden ser especialmente graves porque sus huesos pueden ser más frágiles y la convalecencia más larga. Incluso lesiones relativamente menores pueden provocar daños graves y permanentes, o la muerte. Un estudio de seguimiento durante 13 años reveló que los ancianos víctimas de maltrato tienen una probabilidad de morir dos veces mayor que aquellos que no refieren maltrato” (Organización Mundial de la Salud, 2018). Los factores de riesgo se pueden incrementar la posibilidad de que una persona mayor sufra malos tratos se sitúan en el ámbito individual, relacional, comunitario y sociocultural, los riesgos en el ámbito individual se incluyen la mala salud física y mental de la víctima y los trastornos mentales y abuso del alcohol y las sustancias psicotrópicas en el caso del agresor. Existen otros factores individuales que pueden incrementar el riesgo de malos tratos se incluyen el sexo de la víctima y el hecho de compartir vivienda. Si bien queda claro los varones de edad corren el mismo riesgo de sufrir malos tratos que las mujeres, en algunas culturas en las que las mujeres tienen una condición social inferior, las mujeres de edad tienen mayor riesgo de negligencia y abuso económico (como apoderarse de sus propiedades) cuando enviudan. Las mujeres pueden también correr un mayor riesgo de sufrir formas más persistentes y graves de maltrato y lesiones. Se da un aislamiento social de los cuidadores y de las personas mayores, y la consiguiente falta de apoyo social, es un importante factor de riesgo para el maltrato de las personas mayores por parte de sus cuidadores. Muchas personas mayores están aisladas por la pérdida de capacidades físicas o mentales, o por la pérdida de amigos y familiares. “Compartir la vivienda es un factor de riesgo para el maltrato de las personas mayores. Está por determinar aún si son los cónyuges o los hijos adultos de las personas mayores quienes más probabilidades tienen de perpetrar los malos tratos. Cuando el agresor depende de la persona mayor (a menudo económicamente) también es mayor el riesgo de malos tratos. En algunos casos, si hay antecedentes de relaciones familiares disfuncionales la situación puede empeorar debido al estrés cuando aumenta la dependencia de la persona mayor. Finalmente, con la incorporación de las mujeres al mundo laboral y la reducción del tiempo que tienen disponible, atender a los parientes mayores puede pasar a ser una carga más pesada que incrementa el riesgo de maltrato” (Organización Mundial de la Salud, 2019). Y no solo en las familias las personas adultas mayores sufren maltrato, también en albergues y clínicas privadas como “hogar de ancianos” autoridades judiciales y policiales tienen que actuar en varias ocasiones ha habido denuncias.

Noticias Repretel. Adultos Mayores sufren maltrato y abandono, 2017. Link.: https://www.youtube.com/watch?v=bLkplEgo5Yo

 

Referencias Bibliográficas

Peréz, de Monserrat, M. (2015). Aproximación A Un Estudio Sobre Vulnerabilidad Y Violencia Familiar. Obtenido de: https://aprende.uned.ac.cr/pluginfile.php/1964896/mod_resource/content/1/Aproximaci%C3%B3n%20a%20un%20estudio%20de%20vulnerabilidad%20.pdf

Organización Mundial de la Salud. (2010). Salud Mental Y Desarrollo: Poniendo el objetivo en las personas con problemas de salud mental como un grupo vulnerable. Obtenido en: https://aprende.uned.ac.cr/pluginfile.php/1964908/mod_resource/content/2/Personas%20con%20problemas%20mentales%20.pdf

Cordero, Monserrat. (2018). Indígenas: una población en el olvido. Semanario Universidad. Obtenido de:https://semanariouniversidad.com/suplementos/indigenas-una-poblacion-en-el-olvido/

Observatorio Nacional de la Violencia contra las Mujeres y los Integrantes del Grupo Familiar. (2019). La violencia por orientación sexual e identidad de género. Obtenido de: https://observatorioviolencia.pe/comprendiendo-la-violencia-por-orientacion-sexual-e-identidad-de-genero/

Organización Mundial de la Salud. (2018). Maltrato de las personas mayores. Obtenido de: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/elder-abuse

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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